
Nostradamus
¿Qué predijo realmente Nostradamus?
En la cultura popular se han dicho las cosas más asombrosas sobre Nostradamus, y como sus “profecías” se han seguido publicando, le adjudican la capacidad para predecir sucesos después de 500 años de haberlos escrito, como la subida de Hitler al poder o el atentado a las Torres Gemelas, y como esto no puede ser predicho por medio la astrología, es porque probablemente le atribuyen capacidades psíquicas que van más allá de cualquier posibilidad humana y de todo razonamiento lógico.
Cuando no se tiene conocimiento de ciertas disciplinas, como las que denominan “esotéricas” “herméticas” u “ocultas”, antes creer afirmaciones tan poco sólidas y tan poco plausibles que se repiten una y otra vez como si fueran verdaderas, es necesario, como sostienen los filósofos, “aplicar la hermenéutica de la sospecha”.
¿Qué diantres quiere decir “aplicar la hermenéutica de la sospecha”?
Que hay que ser como investigadores forenses: no hay que ser ingenuos, dudar de todo, apelar a los datos y no creer que es verdadero todo lo que se nos diga.
Éste es el principio que debemos aplicar cuando nos enfrentamos a un nuevo campo de conocimiento y más aún con lo relacionado con lo esotérico, hermético u oculto, pues en estos temas entra de todo: runas, cuarzos, magia, feng shui, tarot, inciensos, amuletos, rituales, velas de colores, armonizadores ambientales, astrología, lectura del café, las predicciones de Nostradamus y las más variadas mancias.
Para tener bases reales y confiables, igual que los investigadores forenses, que necesitan de un buen equipo que les permita reconocer huellas digitales y aplicar pruebas de ADN, entre otros experimentos; para juzgar lo esotérico es necesario contar con una bibliografía seria, publicada por una editorial de prestigio y que el autor de las obras amerite respeto y lo respalden su currículo, su prestigio y sus publicaciones.
A esto me he remitido para conocer sobre Nostradamus, aunque llegué a esta información cuando, originalmente estaba yo investigando sobre otros temas para mi tesis de maestría.
Para referirme a Nostradamus me he basado en una autora inglesa, Frances A. Yates, quien dedicó toda su vida a realizar investigaciones, acudiendo a fuentes originales, sobre todo ese campo de conocimiento renacentista que cabe dentro del campo de lo esotérico.
En su libro Ensayos reunidos III, Ideas e ideales del Renacimiento en el Norte de Europa, publicado por el Fondo de Cultura Económica, hay un ensayo dedicado precisamente a Nostradamus.
En este libro Yates hace referencia a la edición de la primera obra crítica sobre Nostradamus, “The Prophecies and Enigmas of Nostradamus” realizada por Liberté LeVert (Glen Rock, Nueva Jersey, 1980, publicado en “Times Literary Supplement”, del 14 de marzo de 1980), y afirma que “El comentario crítico barre todos los disparates que se han acumulado en torno a las profecías a su paso a través de los siglos.” (Frances A. Yates, Ensayos reunidos III, p. 196.)
En contra de todo lo que se ha escrito y se ha dicho en programas de radio y de televisión, las profecías de Nostradamus no se refieren ni a Hitler ni a Napoleón y sólo se relacionan con la época en que vivió.
‘Hister’ es el río Danubio, no una conjetura que apunta a ‘Hitler’. Las profecías conciernen casi enteramente a la historia del siglo XVI, con especial referencia a la monarquía francesa y sus relaciones con otros poderes contemporáneos. Cuando Nostradamus hace efectivamente una profecía de algo que ha de ocurrir en el futuro, se equivoca casi siempre: su falla más tremenda es el presagio de una gloriosa carrera para Enrique II, hecha poco antes de la inopinada muerte de ese monarca en una justa.
Y que, en la película realizada por Orson Wells, que ha aparecido en The History Channel, se sostiene justamente lo opuesto: que Nostradamus predijo la muerte del monarca, ¡así que hasta en los canales supuestamente históricos hay que aplicar la hermenéutica de la sospecha! Y si esto es así, imagínense la hermenéutica que es necesario aplicar con lo que aparece en canal de las estrellas, y en otros por el estilo.
Quién fue Nostradamus
Michel de Nostradame (1503 – 1566), nació en Saint Rémy, al sur de Francia y como tenía ascendencia de judíos conversos, siempre se vio amenazado por las pesquisas de la Inquisición, pese a que sostenía su fe en la Iglesia y en la religión católica.
Después de estudiar latín, se formó como médico, especialista en la plaga en Montpellier, al mismo tiempo que el gran poeta Rabelais.
La primera serie de Les Prophéthies, fue publicada por Nostradamus en Lión, en 1555. Desde entonces sostenía que su capacidad predictiva la había heredado de su familia.
Esta primera publicación de sus profecías generó gran interés en Catalina de Médicis, en la corte francesa, así que fue llamado como médico y como astrólogo, aunque la súbita muerte del rey le fue muy desfavorable para el ascenso en su carrera.
El erudito conocimiento de LeVert sobre la historia del siglo en que vivió Nostradamus, le permite rastrear en las “Profecías” sucesos de la época:
Las invasiones francesas de Italia; el saqueo de Roma por los imperialistas; aventuras de personajes bien conocidos de la corte francesa; la propagación de nuevas herejías a partir de Alemania y de Suiza; y las políticas, victorias y derrotas de los centros de poder hegemónicos en aquella época: el emperador germánico, Carlos V; el rey francés Francisco I, y sus sucesores; la república de Venecia; y, naturalmente, el Papado. Enteramente alerta a la alegoría política, presta estrecha atención al Águila (el Emperador), al Gallo (el rey de Francia) y al León (Venecia), en sus apariciones constantemente recurrentes. (Idem., p. 199).
Por el contenido de sus Profecías, Nostradamus esperaba que el rey de
Francia, Enrique II, mencionado por el anagrama Chyren, de Henric, sería el
Monarca universal, por encima del emperador germánico, Carlos V. Así, las
del rey de Francia, quien terminó muerto en aquella justa.
Tal parece que Nostradamus, quien se presentaba a sí mismo como un
profeta de excepcional inspiración, cosa que se tomaban muy en serio en
su época, pues estaba en boga la traducción del Corpus Hermeticus por
Marcilio Ficino, atribuyéndolo erróneamente a un supuesto faraón egipcio
con capacidades predictivas, como la de anunciar, con siglos de antelación, la
llegada de Cristo, el hijo de Dios, al mundo. En realidad fue Cósimo de Médici,
quien, enfermo de gravedad le solicitó, a Ficino la traducción la traducción de
esta antes de una de Platón, antes de morir. Sin embargo no fue un faraón
egipcio quien escribió el Curpus Hermeticus, sino que fue escrita después del
nacimiento de Cristo.
Conclusiones
Como podemos comprobar por la investigación LeVert señalada por Yates, es falso todo lo que se atribuye Nostradamus, aunque la gente superficial, de pocos estudios y varias lecturas vacuas, siga atribuyéndole capacidades increíbles, que luego la gente acaba generalizando por falta de un análisis crítico de la información que recibe.






